
El invierno, especialmente frío de brumas y nieves tempranas me acompaña a la boca de la cueva; la ventisca que sopla cortante me empuja adentro casi de manera arrojadiza, como si fuera una muñeca de guiñol manejada por los vientos...
Me resbalo, la escalinata esta cubierta de escarcha y parece que el espíritu de la ventisca me sigue a la espalda. Silba a mi oído y se pierde entre los recovecos de la gruta que es mi puerta a la Estigia, al averno, al reino de mi amigo, si... Mi amigo Caronte. Tengo y no tengo frío. Forrada de lana cual oveja, recordaba el sitio mas frío o bien podría ser que mi corazón excitado por los cambios y novedades bombea algo mas calido. Tengo sed y esta vez no he traído agua conmigo.
Distraída con mis pensamientos me resbalo en un escalón y doy con el trasero en la fría piedra y se me escapa una pequeña maldición, pero es que me he hecho daño. Cuando me encuentro con la mirada de mi amigo este esta sonriendo. Es irónico pensar que la imagen que siempre se ha dado de Caronte era la de un hombre mayor y sobrio, casi desalmado. Que cruel puede llegar a ser la literatura con algunos personajes.
-Vanessa... Me parecía haber oído tu sedosa voz hace un momento profiriendo maldiciones, solo podías ser tu...-, -Si... En fin, tengo que admitirlo, si me hago daño aunque sea poco protesto. Siempre es mejor soltar las emociones por ridículas que sean-, - Me alegra verte de nuevo, es curioso, parece que solo me visitas en los cambios de estación,¿No lo has notado?-, - Si es cierto, no lo había notado, soy tu visita estacional, jajaja...-, -Mmmmmmmm... Bien se podría decir de ti que eres como un ave que vuelve con el frío- Me tengo que reír, -Si Podríamos- - Supongo que no has venido solo a reírte con este viejo, dejame un momento y ahora te traigo una historia, ¿si?- -Si claro, pero antes te quería preguntar si aquí abajo podría beber algún agua, ya me imagino que beberla de la estigia no es buena idea...- -No, no lo es querida, no te lo recomendaría pero si sigues a tu derecha por ese sendero que bordea la laguna, veras que hay una fuente de agua, podrás beber de ella- - Bueno, yo me fío de ti, espero que no me pase nada raro y me trasforme en una hidra...- Esto lo dije a media risa -No, puede que seas la segunda mortal que vaya a beber de las aguas de esa fuente. Solo te voy a pedir que no bebas demasiada, conten tu sed ya que las aguas que vas a beber no son corrientes, aportan al que las bebe conocimiento y sabiduría sobrehumana...- -Pues sabes tu que me lo voy a pensar...-, No estaba segura de querer saber tanto... - De acuerdo mientras te lo piensas dejame hacer algo, regreso en un momento-.
Apenas tardo, yo seguía con frío y con sed así que le pregunte: -¿Que podría pasarme si bebiera de esa fuente? Tu ya me conoces un poquito...-, -Si, por eso mismo te dije que podrías beber, no creo que el agua te vaya a hacer ningún mal,pero demasiada no es buena para nadie por eso te aconseje que bebieras poquito.-, -¿Quien era ese mortal que bebió el agua? ¿Le paso algo malo?-, - Malo lo que se dice malo no, ella mismo trazo la linea de los acontecimientos y no puedo decir que fuera culpa del agua que bebió, su alma no había nacido para afrontar ese peso, o si, aunque también te diré que ella bebió demasiada agua desoyendo mi consejo, pero se que lo hizo por amor. A ti te voy conociendo y no creo que te hiciera mal tomar un poco, pero aun así, y si te quedas mas tranquila te contare su historia...-
Althea era una mujer especial. Ella provenía de una familia humilde pero era conocida en toda la ciudad por haber sido elegida por la mismísima Hera para que la sirviera. El día de su nacimiento, la antigua suma sacerdotisa llamo a la puerta de su casa para anunciar a sus padres la nueva de que su hija al cumplir la edad adecuada ingresaría a servir en el templo, ella misma había recibido el mensaje de la propia Hera. Claro que fue algo muy positivo para la familia de Althea porque desde el propio templo se encargaban de proveer para que a su hija no le faltara de nada. La niña fue creciendo y empezó a mostrar ciertas cualidades para la sanación. Empezó curando animalitos heridos que encontraba y poco a poco fue corriendo la voz de que la niña escogida por la diosa podía sanar.
Cuando Althea cumplió los 12 años, vino una comitiva del templo a buscarla. Ella se despidió de sus padres y fue a afrontar su destino. Ahí paso años, aprendiendo de arte, de literatura, filosofía, de otras lenguas y por supuesto de artes sanadoras. La propia suma sacerdotisa la tomo a su cargo desde su llegada y ella personalmente le enseñaba los secretos y las artes de la videncia y la sanación que ella misma había aprendido de la anterior suma sacerdotisa.
A sus 17 años Althea era una linda mujer con una educación exquisita. Ella se encargaba junto a la suma sacerdotisa de las ceremonias y festividades a la gran Diosa Hera. Gente de otras ciudades cercanas venían al templo para sanar y pedir las bendiciones de la diosa. Decian que todo aquel que era tocado por Althea ya nunca mas padecía. Así transcurría la vida de la joven, tranquila y placida, llena de trabajo y aprendizaje hasta que un día esta calma fue rota de manera inesperada.
La suma sacerdotisa la llamo a sus aposentos privados. Althea pudo percibir que estaba nerviosa y que tenia que hablarle de algo importante y así era. Esta le confeso que el oráculo le había predicho que moriría en un corto periodo de tiempo, pero esto no era todo, también le había dicho que la desgracia se cernía sobre el templo y que este seria destruido tras su muerte.
Althea quedo desolada, ella quería a la suma sacerdotisa como si fuera una madre y ademas como iba a ser posible que el templo fuera destruido, ¿Por quien?. Abrazo a la Suma sacerdotisa y lloro.
Cuando se retiro a descansar consulto ella misma el oráculo, efectivamente su adorada mentora dejaría este mundo pronto y también le confirmo lo de la catástrofe en el templo. ¿Que podría hacer ella? Tenia que haber algún modo de encontrar una solución y poder evitar la destrucción del templo de Hera, pero ni todo el conocimiento que ella tenia le arrojaba algo de luz al problema. En su desesperación fue a la sala de estudio, estaba segura que había leído en algún sitio sobre La fuente de la sabiduría, de la que al beber sus aguas, aportaba a quien lo hacia un conocimiento y sabiduría sobrehumanos y ella tenia que poder encontrar una solución No estaba en su mano interferir en el destino de la suma sacerdotisa pero haría lo que pudiera por ayudar al templo que tanto la había dado. Paso toda la noche mirando sus apuntes hasta que dio con lo que buscaba.
Tendría que adentrarse en el reino de Caronte,allí, a las puertas de la la Estigia estaba la fuente que buscaba.
Sin decir nada a nadie y después de descansar un poco y aprovisionarse abandono el templo. Según sus apuntes había varias entradas al Hades y una de ellas estaba relativamente cerca. Camino durante dos días casi sin descanso hasta encontrar la gruta de entrada. Bajo, con algo de miedo en su corazón, era solo una joven y estaba adentrándose en el reino al que nadie quiere llegar. Cuando llego a las orillas de la Estigia, se aproximo a donde yo estaba y me saludo tímidamente. Estaba claro que tenia miedo y le respondí a su saludo amablemente. Me contó de su viaje y de su causa, y me pidió si le podía dejar beber el agua. Yo le dije que muchos conocían la existencia de esa fuente, pero que nadie hasta ahora había osado a bajar solo para beber de ella. A esto se quedo extrañada y pensativa, no podía creerse que ella hubiera sido al primera en bajar a beber del agua del conocimiento y así me lo dijo. Yo le apele que podía que por prudencia, esas otras personas hubieran preferido no saber demasiado ya que esto no es algo que todos pudieran manejar. La chica firme en su decisión me dijo que bebería a lo que no me quedo mas remedio que indicarle la ubicación de la fuente pero si le avise que no bebiera demasiada agua. Me agradeció y se dirigió a la fuente, desde donde estaba no podía verla, ya que estaba dentro de una especie de pórtico escavado en la roca. Tardo mucho en regresar, tanto que llegue a pensar que le había pasado algo pero apareció, caminaba despacio como si llevara los pies atados y cuando levanto su cara hacia mi pude ver como su cara de jovencita estaba ojerosa, con los ojos irritados posiblemente de llorar y había perdido su semblante puro y tranquilo de juventud. Se dirigió a mi y con voz quejosa me dijo que yo había tenido razón, que ahora sabia porque nadie había bebido el agua y que solo había resistido el cambio en si misma posiblemente por su juventud y fuerza física. Me confeso que desoyendo mis palabras había bebido mucha agua, que pensó que a mas agua mejor pero que había sido una locura... Ni yo mismo sabia los efectos de ese agua en un mortal, algunos dioses había venido a tomarla en alguna ocasión y claro hay una gran diferencia entre un dios y un mortal. Althea me contó que había sentido como si su cabeza estuviera atrapada debajo de una rueda de carro, y que de repente empezó a tener visiones, del pasado, del futuro de cosas y lugares que no conocía y que vio morir a la suma sacerdotisa de su templo, y se vio a si misma como suma sacerdotisa, vio la muerte de sus padres a manos de unos extraños y mucho fuego y que llego un momento en que no quería ver mas y pudo cerrar esa especie de ojo interno que ahora tenia y que le mostraba esas cosas e incorporarse.
La compadecí. En verdad se había echado sobre sus jóvenes hombros una dura carga. Se despidió de mi, la vi alejarse por al escalera de roca despacio. Ni el mismo Atlas hubiera sido capaz de llevar su carga siendo mortal, en verdad era una joven extraordinaria.
Althea salio a la superficie entumecida, no sabia si por culpa del agua o del frío que hacia en las entrañas del Hades. Estaba muy muy cansada tanto que se dejo caer rendida al pie de un árbol. Antes de quedarse dormida escucho un nombre en su cabeza: Polux...
El era un joven apuesto, de una ciudad costera. Estaba de camino a la capital en el norte cuando así, perdida en su sueño intranquilo, se encontró a Althea debajo de un árbol No la despertó, la cubrió con su capa por si tenia frío y se sentó a su lado. Era hermosa y muy joven. Pasaron unas horas y Althea se despertó encontrándose a un desconocido observándola Este se presento y claro, ella ya supo quien era,ya sabia que lo conocería,y vio en sus ojos parte de su vida y aunque vio dolor supo que podía confiar en el. Este se ofreció a acompañarla, tenia que pasar por su ciudad para llegar a su destino y no le pareció dejar sola a una chica tan joven.
Cuando llegaron la ciudad era un clamor. La suma sacerdotisa como ya sabia Althea se moría.. Al llegar al templo esta agradeció a Polux por sus cuidados y se despidió de el en la entrada del templo. Este aunque curioso no le pregunto si vivía ahí, así que se quedo con la duda hasta que escucho a una mujer gritar en la puerta:¡Alabada sea Hera, Althea a regresado!Este se quedo un poco perplejo por la emoción d esta mujer así que se le acerco y le pregunto por Althea, esta le contó resumidamente la historia de Althea y de como había sido elegida por la propia Hera para ser la próxima suma sacerdotisa y de como venia gente de muchos sitios para que ella los sanara.
Polux no cabía en si de asombro, no hubiera nunca imaginado que una chica tan joven fuera la próxima sacerdotisa de un templo tan importante. Sabia que iban a sucederse momentos bastante intensos y pensó que seria buena idea quedarse unos días,
no iba a marcharse de viaje y alejarse, tenia que estar a la disposición de Althea por si pudiera necesitarlo así que se hospedo en una posada para esperar el desenlace de los acontecimientos.
Lo mandaron llamar al día siguiente con un recado del templo. Althea quería verlo de manera urgente y confidencial. Lo condujeron por pasillos estrechos hasta llegar a la sala de estudio, allí lo estaba esperando Althea. Estaba preciosa pero estaba muy alterada. Le agradeció por haber venido tan rápido y le pidió que se sentara y le contó su ultima visión
Como ella ya había visto al beber las aguas, vio como su ciudad era arrasada. En esta ultima visión se confirmo y tenia mas información Pudo ver que era un batallón de persas que llegaba a la ciudad para saquearla, eran muchos, ahora necesitaba ayuda para poder evitar una gran masacre. También le dijo que la anciana suma sacerdotisa moriría en los próximos 4 días Polux sabia que ella lo veía como un apoyo pero también sabia que al menos tardaría casi 3 días en ir a su ciudad y reunir hombres suficientes y solo temía que el ataque fuera en esos días Althea le confirmo que creía tener la certeza que el ataque no seria hasta que cambiara la luna y para eso faltaba algo mas de una semana... Polux partiría cuando antes para ir a buscar ayuda. Se acerco a ella y saco su espada y poniéndosela en el pecho,hizo un juramento de lealtad a Althea. Esta se emociono, estaba desesperada y el le estaba ofreciendo su ayuda de forma honorable. Ella sabia que se sentía atraído hacia ella pero su honor era tan grande como su valentía. Ella agradecida se le acerco y le dio un beso en la mejilla. Polux no se lo esperaba, el no tenia claro si como futura suma sacerdotisa Althea tenia algún tipo de restricción con respecto a los hombres. Ella no se retiro, se quedo inclinada sobre su cuerpo,sentía su respiración, olía su piel y sus cabellos... Ni los los propios dioses se resisten ante una mujer bonita, y el era solo un hombre... Y el no pudo resistirse y la abrazo con intensidad y ella respondió a su abrazo tomándolo con fuerza por al espalda y recostando su cabeza en su amplio pecho... Ella también era una joven mortal y nunca antes un hombre la había abrazado así en su vida y Polux era ademas de todo lo dicho anteriormente muy apuesto... Y el abrazo se transformo en un apasionado beso y cuando se despidieron, Althea ya sabia que Polux seria el amor de su vida, pasara lo que pasara...
Los días que siguieron a la despedida fueron intensos, Althea atareada con las tareas del templo, ademas ella misma se encargaba personalmente de los cuidados de la suma sacerdotisa. Cuando sintió que el momento se acercaba fue sus aposentos, llevaba con ella aceites perfumados e inciensos. Aviso a sus hermanas del templo para que comenzaran con los preparativos, quería ver flores frescas en cada fuente, en cada altar y un grupo de mujeres tenia que empezar a hacer sus ofrendas a Hera y pedir por el alma de la suma sacerdotisa.
Ella estaba con el semblante tranquilo, Althea le cantaba las canciones sagradas que ella misma le había enseñado desde que era niña mientras ungía sus blancos cabellos con aceites perfumados. Sonreía y asentía feliz de haber cumplido su cometido pero por un momento una sobra cruzo su semblante y haciendo un terrible esfuerzo le pregunto a Althea si había podido conseguir la ayuda que necesitaban, a lo que esta le contesto que si y llorando le prometió que haría todo lo posible por no permitir una masacre en la ciudad. La suma sacerdotisa le pidió que se acercara mas para así poder besarla en la frente y darle su ultima bendición. Ambas se sonrieron y así, sosteniendo su mano, Althea vio a su segunda madre soltar su ultimo aliento.
Por su parte Polux había llegado a su ciudad, no había dormido nada la ultima noche para llegar con algo mas de tiempo. Le costo muy poco empezar a reclutar voluntarios para su causa. Eso si, dijo que la información sobre el ataque la habían conseguido gracias a unos espiás. Había muchos que ya habían combatido contra los persas en alguna ocasión, para otros era su primera aventura bélica por así decirlo. En pocos días tenia un pequeño ejercito de voluntarios. El orgullo griego era capaz de cualquier cosa. En unos días estaban preparados para salir.
Mientras Althea, tras haber celebrado los festejos funerarios de la anciana suma sacerdotisa, asumía su nuevo papel en el templo y ante la ciudad. Los días habían pasado muy deprisa, tanto que cada vez sentía el peligro mas cerca. Al menos sabia que Polux llegaría a tiempo. Y así fue, a la mañana siguiente Polux apareció con sus hombres. El plan era camuflarlos entre los habitantes y poner vigilancia a las entradas de al ciudad. Tenían que pillar a los invasores por sorpresa. Una vez hubo organizado todo Polux fue al templo a ver si podía ver a Althea. Ahora que era la suma sacerdotisa, no sabia si podría acceder a ella tan fácilmente, pero cuando llego ya había alguien esperándolo para guiarlo a la sala de estudio.
Estaba esplendida, vestida con unas gasas azules y llevaba el pelo recogido hacia atrás en un esplendida trenza. Ella le saludo formalmente, tenían cosas importantes que tratar. Tenían que asegurarse de que la ciudad estaría a salvo. Hablaron de la estrategia y de todos los planes de Polux. Era obvio que estaba nerviosa, sentía su preocupación y sabia que todo saliera bien dependía de el y de sus hombres. El le aseguro que tenían toda la ciudad bajo control. Tocaron al la puerta, era una de las mujeres del templo, Althea tenia deberes que atender, así que se despidieron de manera apresurada sin dar oportunidad al contacto físico.
Esa misma noche atacaron los persas. No entrare en los detalles sórdidos de una batalla, ya todos sabemos que se pierden vidas y en este caso se perdieron por uno y otro lado como suele pasar. Lo bueno es que el elemento sorpresa con el que ellos contaban ya no les ayudo, aunque si eran bastantes en numero al final los hombres de Polux pudieron llevar el enfrentamiento a su favor. Pero no fue fácil. Mientras en el templo Althea oraba a la Diosa y le pedía por los hombres que protegían su ciudad.
Al amanecer ya todo era silencio. Ese silencio que reina después de una tormenta...La gente no se atrevía aun a salir de sus casas, pero los hombres de Polux trabajaban recogiendo a los cadáveres de los persas que habían quedado diseminados por el sitio. Otros lograron huir pero no les preocupaba. Hicieron una pira a las afueras de la ciudad y los restos de la batalla fueron quemados. La ciudad tardo un par de días en volver a la normalidad, mientras tanto en el templo Althea esperaba nerviosa que viniera Polux a verla, sabia que todo había salido bien claro, pero quería ver como se encontraba el hombre que amaba. Entendió que necesitaba recuperarse al lado de sus hombres, era su deber pero aun así lo esperaba impaciente. Tuvo que caer la noche para que vinieran a avisarle de que Polux la esperaba en la sala de estudio. cuando entro ya no había sitio para el protocolo, se lanzo a su cuello con una abrazo, estaba feliz de que todo había salido bien y en el fondo, no era mas que una chica joven enamorada recibiendo a su paladín de una batalla. El en realidad no había ido allí albergando esperanzas de nada dada la formalidad en que trascurrió su ultimo encuentro pero no hay que decir que estaba gratamente sorprendido por la efusión de Althea. Si, en esa habitación se olvidaron muchas cosas esa noche para crear recuerdos inolvidables pero no voy a entrar en detalles, ya todos sabemos que es el amor...
Para terminar esta historia te diré que Polux regreso a su vida de leyenda y que Althea hizo otro tanto asumiendo su deber como suma sacerdotisa y habiendo al menos conocido el amor. Vivieron muchos años, Althea siempre sera a mi parecer la primera gran Sibila de la historia y pago un alto precio por ello, si que lo hizo, pero también hizo muchas cosas buenas por su pueblo y mientras vivió ayudo a los demás. Ella y Polux se volvieron a ver en alguna otra ocasión pero el amor vivido quedaría en la memoria de los días del pasado para siempre.
-Wow, ha sido una historia muy bonita...- - Si, es una buena historia, me ha llevado un rato mas de la cuenta- Dijo riéndose - Me estoy haciendo aun mas viejo y lento- - jajajaja puede que si, pero cuentas muy buenas historias, la verdad si no fuera por el frío y la sed que aun tengo....- - ¿Beberás de la fuente al final?- - Pues he decidido que no, que voy a esperar a subir arriba, no se si me apetece saber mas de la cuenta...- - Comprendo perfectamente- - Si, creo que sera lo mejor, en fin Caronte, voy a despedirme de ti, volveré pronto, antes de lo que crees- - Sabes que yo siempre estaré por aquí, si es así pues, te dejo marchar y regreso a mi tarea- - ¡Hasta la próxima!- - Que los dioses te amparen pequeña...-.
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