sábado, 24 de julio de 2010

El Beso de la Sirena



¿Quien era ella? Puede sonar absurdo, pero esta es la pregunta que ahora mismo mueve mis días... He sobrevivido a mas de diez relaciones, entre ellas un matrimonio y tres psicoanalistas para lograr entender que la culpa de mi inestabilidad emocional ha sido siempre de ella, o mejor dicho, de su recuerdo. Resulta que inconscientemente y según la teoría de mi actual psicoanalista, he ido buscando algo de ella en todas las mujeres con las que he estado. ¿Tremendo verdad? Eso mismo pienso yo. Toda una vida enamorado de un recuerdo, pero que hermoso recuerdo...

Tenia 17 años, y ese verano mi madre estaba demasiado ocupada con una exposición de pintura, así que lo mejor que pude hacer fue irme con mi padre al norte de vacaciones. Igualmente casi todos los chicos ya se habían ido a algún lugar excitante mientras yo hacia de chico de los recados de mama, cosa que era interesante pues conocía a gente del circulo artístico, pero a mi edad y en ese entonces no era lo que yo tenia en mente para todo el verano, así que me acogí a mi otra opción y me subí en un tren a visitar a mi padre.

Cuando papa decidió irse a vivir a ese rincón del mundo para terminar su tesis de fin de carrera y compro su casa de la playa seguro que la escogió porque no tenia ganas de ver a mucha gente.Fue justo después de divorciarse de mi madre. El suyo había sido un matrimonio breve e intenso que termino por la incapacidad de mi padre para terminar la carrera de biología marina y hacer de padre y joven marido a la vez.Todo había terminado antes de que yo cumpliera el año.

Nada había cambiado, Insolencia seguía allí, erguida, plantándole cara al cielo desde lo alto del acantilado. Una casa para alguien con alma de poeta o bien de científico. Ese ultimo era mi padre. Allí me sentía agusto, pero el acceso se me hacia tortuoso por lo escarpado y el coche se quedaba a casi medio kilómetro de la casa, además costaba una barbaridad bajar a la playa a bañarse, el sendero que bajaba era diminuto y arriesgabas el pellejo en cada intento y yo le tenia pánico a las alturas lo que me lo dificultaba aun mas, pero era el camino mas rápido para llegar al mar.

El día que la conocí llovía a cantaros y el mar estaba picado. Baje a la playa porque había visto como un grupo de ballenas de metían en la ensenada y quise verlas desde mas cerca con los prismáticos para luego poder hacer mis bocetos. Entonces la vi. Al principio no podía creer lo que estaba viendo, pero si, aquello era una chica que nadaba practicamente entre las ballenas. La verdad no tarde mucho en reaccionar, me quite la ropa y en unos segundos estaba en el agua. Esa chica estaba loca, un coletazo de uno de esos gigantes la podía matar o dejarla mal herida. Nade lo mas rápido que pude, pero las ballenas estaban mas lejos de lo que pensaba, pero despues de un ultimo esfuerzo logre alcanzarla y asirla de un brazo, entonces se giro hacia mi y me miro. No debió haber notado cuando me acercaba porque su cara era de total sorpresa. Creo que fue en ese instante cuando me enamore de ella... Su piel era especialmente pálida, tenia una boca preciosa de color rosa chicle y unos grandes ojos verdes. Medio atontado le pregunte que si estaba bien pero ella no me contesto.Le pregunte otra vez, pero ella me miraba divertida. Le pedí que viniera conmigo que era peligroso estar ahí pero ella se limito a sonreirme y no entendía que podía parecerle gracioso de la situación. Ya harto de sus falta de racionalidad tire de ella en dirección a la playa pero se zafo de mi brazo y se escabullo rápidamente en dirección al fondo. Intente ir detrás de ella pero nadaba a una velocidad increíble, no pude aguantar el ritmo y tuve que salir a la superficie. Ella apareció momentos después a pocos metros de mi, me dirigí a ella con la esperanza de que atendiera a razones y me siguiera a la playa pero ella no hacia mas que reírse y escabullirse cada vez que intentaba sujetarla. Cansado de su juego le dije que hiciera lo que quisiera, me di la vuelta y empecé a nadar hacia la playa, pero entonces ella se interpuso en mi camino y acercándose mas a mi me dio el beso mas dulce que nadie me había dado en mi vida y acto seguido desapareció en las profundidades.

Me pase media hora ahí flotando en el agua, muerto de frió esperando a que regresara pero nunca lo hizo...

Al llegar a casa mi padre me esperaba impaciente, era casi de noche y al decirle que había estado en la playa nadando entre ballenas este me pregunto el porque me arriesgaba y habia hecho tal tonteria a lo que respondi que no sabia, pero que me habia besado una sirena...

1 comentario:

  1. Esta historia tiene como 12 años o asi, la escribi para una revista literaria local.

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