sábado, 24 de julio de 2010

La Muñeca



Se deshace a cada grito de mi amada un pedazo de mi corazón y muy a mi pesar callo y observo como se consumen sus miembros en el fuego. Me hizo prometerle que no haría nada por salvarla, pero ello no me impide vengarme... Gentes que vociferais triunfadoras, asquerosos borregos jaleadores de la maldita madre iglesia, que le lamento de mi querida Isaboe os persiga en la noche de los tiempos y por cada alarido que ella profiera fallezca en cada clan uno de vuestros vástagos y mate a una de vuestras reses. Así sea.

Espere a que todos se marcharan para acercarme, nadie osa después de una quema pasear por las calles del pueblo a la caída del sol. Desaparece que con este toda la brabuconeria de sus gentes. en el centro de la plaza ahora desierta, seguían humeando los restos de la pira. Hurgue entre las cenizas, buscando algo de lo que había sido mi amada, pero nada halle mas que polvo... Guarde un puñado de sus cenizas en la cajita de madera que traía en el bolsillo de mi capa y me marhe. cuando antes llegara a casa antes podría comenzar el conjuro. El camino de vuelta se me hizo eterno, el busque mas silencioso de lo normal ya empezaba a oler a invierno. No podía sacarme de la cabeza los gritos de mi amada...

Lo primero que hice fue encender la chimenea, hacia frió. a estas horas Isaboe siempre tenia algo hirviendo en el caldero y la casa ya estaba caldeada cuando yo llegaba. Derretí las velas al fuego, añadí las cenizas y la sangre que Isaboe había guardado para este fin. Una vez preparada la cera la vertí en el molde, le coloque el pelo que mi amada había cortado de su cabellera y espere a que se enfriara. La saque del molde, le coloque las piedras de ónice que había tallado para que fueran sus ojos y le hice la boca. fui a nuestra habitación y busque el vestido que Isaboe había hecho de una de sus faldas y se lo puse. Había finalizado la primera parte de mi cometido. coloque la muñeca en el centro del altar y la observe. He de admitir que poseía una extraña belleza muerta. Las horas de trabajo habían conseguido una perfecta replica en cera de mi amada, incluso el pelo que era lo mas delicado había quedado bien. Encendí las velas que la rodeaban con cuidado y proseguí. Convoque a los poderes supremos y suplique su apoyo para poder conseguir que el espíritu de Isaboe volviera a mi personificado en la muñeca. Si no la hubieran quemado hubiera podido utilizar su propio cuerpo, pero esa posibilidad se esfumo al condenarla al fuego.

Supe que había concluido mi trabajo cuando Isaboe me pidió que apagara las velas porque tenia demasiado calor. Lo hice y pude ver como la muñeca se ponía de pie encima del altar. -¿Como estas?- le pregunte ansioso- ,- No lo se Johnathanm me encuentro muy rara, el viaje ha sido muy duro... Estoy muy muy cansada, necesito dormir un poco- - Deja que te lleve a la cama amor mio- Y dicho esto la tome con mucho cuidado, la lleve al dormitorio y la deposite con mucho mimo en la cama. Al hacerlo me pregunte como iba a poder dormir con sus ojos siempre abiertos de muñeca y apague la luz del quinqué y me eche a su lado. Asomaban las primeras luces del alba cuando conseguí quedarme dormido.

Me despertaron sus llantos. Salte de la cama asustado pensando que se podía haber hecho daño con algo. La encontré sentada en el suelo, agazapada, le pregunte si estaba bien y me dijo entre sollozos: - Nos hemos equivocado, soy una inútil en todos los sentidos... Al despertarme y verte dormido intente besarte y abrazarte como solía, pero me ha sido imposible con este diminuto cuerpo de cera y me di cuenta de que esto había sido un error, teníamos que haber acatado el destino...-, - Pero eso ya lo sabíamos, era algo que asumíamos al hacer esto, si no te hubieran quemado todo habría sido distinto, pero no nos dejaron otra opción...- Le conteste dolorido, - Recuerdo lo que pactamos, pero tu no puedes hacerte a la idea de lo que es estar aquí dentro, ver el mundo con estos ojos de piedra, verte a ti y saber que nunca mas podre estar contigo...-, - Para mi también es difícil todo esto Isaboe, he perdido a la mujer que amo por culpa de la estupidez de unas gentes asustadas, pero por eso mismo, porque te adoro, me dio fuerzas para aceptar lo que nos pasaba. También te propuse utilizar el cuerpo de otra mujer y te negaste...-, - ¿Como iba a permitirte que le hicieras el amor a otro cuerpo? No hubiera sido yo, aunque así tampoco lo soy...- Nos quedamos en silencio un buen rato. - ¿Dime que pasaría si te ocurriera algo? Estas manos de muñeca no van a poder ayudarte. Creo que lo mejor va a ser que me devuelvas al lugar que ahora me corresponde...- Era cierto, si a mi algo me sucedia la condenaba a una vida eterna en soledad, asi que cogí unas velas de la alacena y prepara de nuevo el altar, y cogí a Isaboe y la deposite en el centro. - Hazlo cuanto antes Johnathan, no soporto estar aqui metida mas tiempo, por favor amor mio-, - Sabes que te amare por siempre amor, te encontrare al otro lado cuando sea mi hora y juntos renaceremos a una nueva vida...-, - Yo también te quiero mi amor...- Estas fueron las ultimas palabras que dijo.

Mientras recitaba el conjuro no podía dejar de pensar en que ahora era yo el asesino de Isaboe. Por un momento vacile, pero volví a pensar en todo lo que habíamos estado hablando y pude proseguir. Cuando termine todo quedo en silencio. Ella ya se había marchado y esta vez para siempre... Cuando murió en la hoguera sentí rabia y dolor, pero no experimente el sentimiento de vació que ahora me embargaba, ya que sabia que la traería de vuelta. ahora ese vacío me devora. sople las velas y cogí la muñeca. ¿Que iba a hacer ahora con ella? Ahora era solo una muñeca de cera. En un impulse la arroje a las ascuas que todavía llameaban en la chimenea. Pude observar como después de quemarse el pelo y el vestido, la cera se derretía lentamente, fundiéndose, perdiéndose entre las ascuas... El fuego que acabo con Isaboe, terminaba ahora también con su existencia. El destino siempre se cumple, hagamos lo que hagamos, no podemos engañarlo ni evitarlo. Así esta escrito.

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